| Los críticos con Bolonia barren en el debate |
|
|
|
| Escrito por Administrator |
| Viernes, 01 de Mayo de 2009 10:10 |
|
Varios medios de comunicación se hacen eco del debate que representantes de la Asamblea de Estudiantes mantuvieron ayer con el equipo rectoral en el Aula A de Medicina. Aquí os dejamos la crónica de El Comercio: La impresión que queda en la retina y en el ánimo después de más de tres horas de debate sobre el proceso de Bolonia es que no hay líderes verdaderamente convencidos de las bondades de la reforma universitaria. Explicación de lo legislado y adusta resignación a las condiciones de su puesta en marcha fue ayer la respuesta de los defensores del modelo europeo a la avalancha de críticas que le llovieron al proceso y a su aplicación en la Universidad de Oviedo.Mucha expectación por la puesta en escena de uno de los escasos debates que se han producido en la Universidad española sobre el Plan Bolonia, que llenó prácticamente el Aula A de la Facultad de Medicina, escenario llamativo y escalonado en el que los actores principales fueron media docena de intervinientes, repartidos en dos grupos de tres. El rector, Vicente Gotor; la vicerrectora de Ordenación Académica y Nuevas Titulaciones, Paz Suárez Rendueles, y Adrián Arias, alumno perteneciente a la Unión de Estudiantes de Asturias, frente al profesor titular de Psicología Ignacio Loy Madera y los estudiantes de Medicina Fernando López y Andrés Fernández, quienes se llevaron bien aprendida la lección. Pero no fueron los únicos, porque en el tiempo de coloquio, en un auditorio dominado por Humanidades, las críticas se multiplicaron. En cualquier caso, pocos docentes. Y de ellos, sólo uno, Pilar García Cuetos, mantuvo una fuerte dialéctica con el rector. Pero hubo que esperar más de dos horas para que los ponentes desmenuzaran los agujeros del proceso de Bolonia en cinco grandes apartados: Universidad, sociedad y empresa; estructuración, grado y postgrado; financiación y becas; homologación, movilidad y calidad, y metodología docente. Los grandes caballos de batalla acabaron ciñéndose al papel de la empresa, los postgrados, la financiación y la nueva metodología docente. Y sobre todos ellos, un sólo punto en común: se necesita más dinero para aplicar lo que unos y otros denominaron «revolución» universitaria. En los demás, Ignacio Loy, auténtico protagonista de la jornada, lideró toda una batería de críticas que entremezclaron el trabajo diario con la defensa ideológica. «La Universidad, la sociedad y la empresa tienen que mantener una colaboración leal basada en la fábrica de conocimientos que es la Universidad. Ningún empresario gasta su tiempo en diseñar planes de estudio», dijo Gotor con la intención de tranquilizar a los críticos, quienes veían en el diseño de los grados y en el patrocinio de los postgrados el control empresarial de la educación superior. Trabajador semicualificado Fernando López calificó de «mano de obra semicualificada» la que saldrá de la Universidad en el futuro y censuró un sistema, el de los máster, «que privilegia a los privados, que dobla el precio de los grados públicos y que te obliga a cursarlos sí o sí, porque vas a tener que elegir entre trabajar en una empresa o no trabajar». En ese sentido, Paz Suárez Rendueles señaló que el precio de los grados está entre 592 y 941 euros, y los de los postgrados, entre 1.061 y 1.725 euros. El papel del profesorado resultó ser el más polémico. Y el fuego lo abrió Loy Madera al criticar el recorte de profesorado y señalar que «en Europa se dan 30 horas al año de docencia», extremo que el rector defendió para destacados investigadores, pero que calificó de «fraude» para quienes sólo se dedican a dar clase. Después señaló, al hilo del cambio de metodología docente, que «nuestra es la responsabilidad de ser capaces de hacer bien las cosas, y no es fácil». Ambos criterios rectorales no fueron bien acogidos por Pilar García Cueto, quien señaló que «en El Milán hace años que aplicamos una metodología distinta», criticó que se ampliara el número de alumnos por grupo, hasta 80, «porque así no puedo tener los resultados que he tenido hasta ahora y si la responsabilidad del éxito del sistema ha de recaer en mí, dimito ahora mismo», dijo. Tras exhibir verbalmente un nutrido curriculum, confesó haberse sentido como «vaga y maleante» por las palabras del rector, «y me duele». Gotor defendió su criterio de que «30 horas de clase al año son pocas para quien sólo dé clase» y esgrimió que «no es mi estilo difamar a nadie, como usted ha interpretado». El proceso de Bolonia tiene en efervescencia a la Universidad. Noticia extraída del Comercio digital
|




















